Enormes monumentos de cartón piedra se erigen en las calles y plazas de la ciudad de Valencia hacia el 15 de marzo y se quema ritualmente la noche del 19 de marzo (la cremá), día de San José.
Las fallas, que cuestan milliones de pesetas, son generalmente de tema satírico y su construcción puede llevar un año; durante las fiestas se tiran petardos por todo la ciudad.